Relaciones tóxicas: Cuando la mierda se idealiza

Publicado 05.04.2016 EN 20MINUTOS –> http://blogs.20minutos.es/el-blog-de-lilih-blue/2016/04/04/amores-toxicos-cuando-la-mierda-se-idealiza/

logo-blanco

Tengo un par de amigos que hace poco dejaron lo que yo llamo una relación tóxica. Y, ¿qué carajo es una relación tóxica? Pues hija, que mata. Ve-ne-no. Tu das el 200% y el tóxic@ da el 5% en los días buenos y en los malos te suelta un bufit y se caga en tus muertos cuando intentas apaciguarle con palabras y gestos amantísimos. La filantropía en el amor está sobrevalorada y además, no funciona.  Es básicamente una relación con equilibrio cero. Y es sobre todo una relación muy peligrosa.

Peligrosa porque este tipo de amor, a  pesar de lo que creamos no es puro o natural, sino absolutamente obsesivo. Obsesión por poseer al otro, obsesión por que te quiera, obsesión por agradar, obsesión en definitiva por mendigar el  amor de una persona que posiblemente no sepa o no quiera amar. E iré más allá, una persona que seguro, no merece tu amor.

Gabo diría que este tipo de relación es  la “crónica de una muerte anunciada” y efectivamente lo es. Siempre acaba mal.  El tóxico acaba por dejar la relación pero lo hace retratándose a sí mismo; te obliga a hacerlo a ti porque él es y siempre será un cobarde. Y lo hace sometiéndote a tal humillación que sino reaccionaras dejándole te convertirías en algo menos que un perro y perderías tu ya maltrecha dignidad.  (Nota al por-poco-perro: Felicidades. Fueron esos insólitos arrestos los que te salvaron la vida, créeme.)

Pasa el tiempo, lo has pasado putas putísimas y vuelves a amar. Pero tu cabeza sigue con el rum rum del tóxic@. Mucha parte de esta no-superación es ego. Pensabas que cambiarías a esa persona y no sólo te ha salido el tiro por la culata sino que por poco te vuelves loc@ (de obsesión, que no de amor). La energía y el tiempo que le has dedicado al fill/a de puta eixe son irrecuperables.

A mi lo que me preocupa es que mis amigos o tú  idealicéis a estos tóxic@s hasta el punto de que jamás podáis  olvidarles o amar a otra persona del mismo modo.  Así que repito aquí lo que dije: “No idealices la mierda”

Y añado: “Que es nauseabunda”

_______________

Os dejo el link de la inigualable Paquita la del Barrio que define con su canción el perfil del tóxic@Adjetivación delicada y profusa. Escuchadla. No tiene precio.

https://www.youtube.com/watch?v=9obV__MFMaY

_________

Si te gusta lo que has leído sígueme AQUI

Anuncios

La última confidencia del escritor Hugo Mendoza

La adjetivación de lo preciso. Las palabras nacaradas. Los diálogos mordaces y rápidos. La subjetividad. El varillaje de entramados unidos en un mismo ojo que forma un perfecto abanico que se despliega con delicadeza. La variedad y riqueza de personalidades. La promesa de más. La avidez del lector por descubrir.

Una historia policíaca, sin policías. De amor, sin amantes. Descripción quirúrgica que, en ocasiones, satura y en otras dibuja detalles para que el lector se adentre por completo en los distintos escenarios de pasión, acción, nostalgia y miedo que retrata el autor con excelente pluma.

Filigrana construyendo las distintas personalidades de la novela, hasta el punto de sentir, vivir y pensar como ellos; ser ellos, querer ser ellos, rechazarlos. Y en esto, de nuevo, vuelta a la adjetivación de lo preciso.

Entramados entrelazados que van hilando la acción. Mil historias en una. No hay bajadas, sólo subidas; el lector se convierte en un yonki cualquiera. Tiene mono de más.

Principio imposible (o casi). Final improbable (o casi).

Diálogos rápidos, perspicaces, cómicos. Muchas reflexiones. Sentencias vitales. Toca el corazón y el espíritu. No deja indiferente.