Traducciones literales que violan y detienen

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Hay que tener mucho cuidado con las traducciones literales que después pasa lo que pasa.

Un día nos pillaron fumando en el colegio a Bubby, a una amiga mía, y a mí. Lógicamente esto estaba prohibido y tratándose de un colegio americano, estaba considerado casi como un pecado capital. Mi amiga L nos pidió por favor que dijéramos que ella no estaba fumando porque sino le iba a caer la del pulpo en casa.

Decididas a asumir todas las culpas, Bubby y yo fuimos a las sala de los profesores para explicarle al principal (el cheriff de los estudiantes mayores) que L no había fumando.

Salió masticando algo. Y antes de poder articular palabra el muy cretino nos dijo que iba a llamar a casa para informar a nuestros padres y nos cerró literalmente la puerta en las narices. Todo esto en tres microsegundos y en inglés, claro.

Llegamos a casa.

Entramos al salón. Papá se levantó de una salto. Tenía la cara desencajada. Estaba asustado. Mi hermana y yo esperábamos una reacción muy distinta.

Y comprendimos todo. Maldita traducción literal.

Entre que el tío hablaba fatal español y papá estaba un poco bastante teniente, se había liado muy gorda la mandarina . Se ve que el cretino cuando habló por teléfono le dijo “Sus hijas han violado las normas y han sido detenidas”.

(Nota: 1. En el colegio cuando estabas castigado, estabas en detention 2. Violate a rule, es en inglés romper/contravenir una norma)

Pero Papá entendió que habíamos sido violadas y estábamos detenidas (en comisaría). Así que el pobrecito estaba que se subía por las paredes.

(Hasta aquí el tema de la traducción literal. Ahora viene el final de la historia)

Después de este malentendido, Bubby y yo le contamos la verdad. Le contamos que habíamos fumado las dos y que queríamos hablar con el principal para exculpar a la tercera en discordia y así evitarle tormenta en casa. Por supuesto también le dijimos que este profesor nos había cerrado la puerta en las narices y que ni siquiera nos dejó hablar.

No sé si fue por el gesto estoico hacia mi amiga, por la sinceridad en la que le expusimos los hechos,  o por el alivio al saber que sus hijas no habían sido ni violadas ni detenidas que a Papá se le olvidó por completo el tema del fumeteo. Y descolgó el teléfono.

– ¿Es usted Fulanito de tal?- pregunto Papá al cretino

Yes, soy yo. Diga usted en qué poder ayudar

– Soy el padre de Bubby y su melliza, hemos hablado recientemente. Las tengo aquí, a mi lado. Lo primero que le quiero preguntar ¿Cuánto tiempo lleva aquí en España

Sinco años aprox

– Pues en mi opinión ya podría usted manejar con más soltura el español, ¿no cree?  Y en segundo lugar: ¿es verdad que usted le ha cerrado la puerta en las narices a mis hijas?

(Se se hizo un silencio sepulcral.)

Prosiguió Papá

– En fin, tengo que decirle que si esto es verdad, como profesor es usted un mal profesor y como persona es usted un mal educado.

Y colgó. Como un señor.

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Hasta nunki, hija pródiga

Veni, vidi, vincci y se piró a Lesbos. Estoy hablando de la hija pródiga, mi hermana Pepi a la que ya conocéis por otros posts pero especialmente por el de El retorno de la hija pródiga y las chuletas de cordero.

Tal y como os avanzaba en ese post y para resumir: ella arma la marimorena y se pira.

Estas Navidades nos obsequió con varios numeritos de los suyos pero os hablaré del que nos dejó el día de reyes. Cabreó a mi madre y cuando mi  santa madre se cabrea se lía parda pero que muy parda. Ella lo sabe pero le da igual. Ella puncha que te puncha. La mierda-la-niña lo hace adrede. Es uno de sus hobbies favoritos.

-Os vais solas a comeros  el arroz con bogavante. Yo me quedo en casa que así estoy muy bien. Es que me coméis, las tres como leonas contra mi. No lo aguanto más. (…) Bla bla bla. Soy una drama queen (…).

Finalmente y después de que la Pepi se arrodillara (literalmente) suplicándole perdón, la cosa se arregla y nos vamos al restaurante a meternos ese arroz con bogavante entre pecho y espalda.

Llegamos al restaurante y Pepi tenía uno de esos días femeninos. Y como todo lo que es y hace es exagerado, no iba ser menos esta cuestión fisiológica. Sólo diré una frase: a borbotones y sin compresas/tampones. Y se encara al camarero y le espeta:

– La he liao. ¿Tiene usted compresas? Es que soy una mujer muy fértil, ¿sabe? Ya le adelanto que necesito una respuesta rápida porque la voy a liar todavía más.

(A todo esto su toque contentillo empezaba a ser visible y notorio)

 

Bochorno y más bochorno. Toda mi familia y yo bajo el mantel.

Esta mañana la hija pródiga ha partido rumbo a Lesbos para ayudar con labores humanitarias a los refugiados sirios. En el fondo tiene el corazón mu grande la jodía. Pero yo no sé lo que le pasa que cuando está demasiado tiempo en Valencia le entra urticaria y huye.

Pues Hasta nunki, hija pródiga.

partida

 

El retorno de la hija pródiga y las chuletas de cordero

Joffrey_Froilán

Generalmente, a mi la nochebuena me importa un pito salvo por dos circunstancias que se repiten año tras año y son igualmente tradicionales en mi familia: el regreso de la hija pródiga y el homenaje culinario. Empecemos por lo último

El homenaje culinario: Ni marisco, ni puchero, ni bacalao, ni gaitas en vinagre.   1 Chorizo , 1 longaniza, 1 morcilla (de cebolla) y 3 chuletas de cordero para cada una. Tortilla de patatas con una pizca de cebolla para acompañar y  ali oli para que haga masa la cosa. Digestivo y acalórico.

El retorno de la hija pródiga: Quizás me he pasado con eso de la hija pródiga, porque en realidad la hija pródiga no es mi hermana, soy yo. Hasta he conseguido que mi  señora madre diga  I am your property seguido de eres mi hija predilecta y te quiero como el pulpo a la pulpa. Honestamente no imagino mayores pruebas de predilección más evidentes que estas, ¿o no?

La muy descastada tiene una vida errante como bloguera de sexo (de éxito), reportera cachonda y viajera exótica. Cada vez que a mi señora madre le menciona alguien, eso del blog, alterna dos respuestas: O bien se ruboriza tapándose los ojos diciendo ni me hables del tema o por el contrario se apresura con un todo lo que escribe es inventado.

(Mamá todo todo me parece a mi que no).

Pues resulta que se hacen las chuletas porque son la comida favorita de la mierda-la-niña  a pesar de que viene de uvas a peras. Y encima se mete con mi madre y conmigo porque no entiende que ver la tele nos hace feliz. No sólo eso, sino que la tía está cotizada al alza entre sus amigos y los pocos minutos que nos dedica, en los que no olvida reivindicar  su status quo de drama-queen permanente, son de exigua calidad.

Me acabo de acordar que el otro día le confesó  a mi madre después de 30 años que, cuando se tiraba al suelo en plena calle gritando histérica que se ahogaba mientras alzaba una de sus patas  espasmódicamente, lo hacía para llamar su atención. Qué cándida mi madre, pobre.  Y se entera ahora. Yo le hubiera dejado en el suelo para que se desgañitara un ratito.

Que me lío. Focus.

Lo que quiero decir es que en el fondo y en la superficie, ver a mi hermana es una de las cosas que más ilusión me hace el día de noche buena, después de la comida, claro. Lo que va primero va primero, siempre.

 

Seis leonas en Marrakech

imagesUn cuadro. Mis dos hermanas, mi señora madre, Mari Carmen que es como una hermana más y la Tía Conchín. Todas apelotonadas en dos taxis rumbo al aeropuerto cosmopolita, internacional y de dimensiones estratosféricas de Manises, Valencia.

Parecíamos una panda de pueblerinas que viajaban por primera vez a ultramar. Paco Martínez Soria a nuestro lado, un mindundi. Menos mal que mi hermana Pepi, que es la Willy Fog de la familia, tiene muchos kilómetros en su haber porque sino en vez de plantarnos en Marrakech nos plantamos en Albuixech que también suena muy marroquí, oiga.

(Al grano. Que me pierdo.)

Llegamos al destino. Mi otra hermana, Bubby, había sido la encargada de organizar el viaje y se había emperrado en empaparse del folklore marroquí durmiendo en un riad (edificio típico marroquí). Con lo fácil que hubiera sido dormir en un puñetero hotel de cuño occidental.

Tocaba buscar el hotelito.

Una avalancha de autóctonos, entre ellos mucho niños, se ofrecieron voluntarios (a cambio de una modica propina) para indicarnos el camino. Pero lo cierto era que ninguno de ellos sabía dónde estaba el puñetero riad. 6 mujeres solas, rodeadas de hombres, en el centro de un laberinto de angostas callejuales. Pa cagarse y no torcarse.

-Quietas todas- ruge mi madre. Después empieza a despotricar indiscriminadamente, como es habitual en ella cuando quiere imponerse.

Y sigue.

– He dicho que no os mováis. Aquí la que manda soy yo.

Saca del bolsillo el móvil. Habla.  A los cinco minutos aparece un fulano que nos conduce sanas y salvas a nuestro destino. (Ella siempre tan diligente)

El riad era de un francés que había decidido retirarse ahí, montándose el chiringuito del riad que, a la sazón, era su casa. Como siempre suelen hacer las mujeres de mi familia, le averiguamos la vida en un momentito. Resulta que su hermano mayor había sido novio de Milagros, una ex de mi padre del que, aún hoy después de muerto, seguía enamorada, algo muy común, por cierto, en todas las ex de mi padre.  (El mundo es un pañuelo, ¿a que sí?) (Algún día os hablaré de Papá)

La Plaza de Jamaa el Fna era una crisol de colores, olores y todo el polvo que quieras. Mari Carmen que es muy fina y delicada, no vomitó de milagro al ver que los animales colgados a la intemperie eran los que luego acomodaban en la plancha para servir a los comensales. Rico rico.

Limpito,  lo que se dice limpito no estaba, pero en los viajes hay que dejarse llevar. Mientras tanto  mi tía proseguía incansable con sus tía conchinadas que consistían en que contaba alguna anécdota de uno de sus viajes por el mundo que dejaban a la altura del betún el monumento que estuviéramos visitando en ese momento. Un ejemplo:

– Uy esta Mezquita qué normalita, ¿no? Pues en mi viaje a Egipto vimos una mezquita 3 veces esta y en mi viaje a Turquía vimos la mezquita azul, esa sí que era bonita, con su trocitos de cerámica azul, haciendo trencadis, (bla bla bla).

Prosiguió el viaje. Porque con mi familia hay una cosa que no te puede pasar jamás y esa es aburrirte. Y llegó el gran día en el que mi santa madre me hizo la gran confesión:

– Mira hija, a mí lo que se dice gustar gustar, no me está gustando el viaje demasiado. Imagínate lo bien que podíamos haber estado en un hotelito europeo. No le digas nada de lo que te he dicho a tu hermana (Bubby) que nos comerá vivas. Además, no sé si te habrás fijado pero las calidades constructivas de esta ciudad no son muy buenas.

Y me dejó muerta en ese momento.